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Cada vez que vamos al pediatra a pesar a nuestros bebés, nos alegramos si nos dicen que tiene un buen peso y nos desilusionamos si no lo tiene, y es que tener un peso adecuado es un signo de su salud y de su buen desarrollo.
Desde su nacimiento, el bebé es pesado y medido y especialmente en el primer año de su vida, su peso y sus medidas de crecimiento deben ser controlados por el pediatra. Veamos cuáles son los pesos medios que deben tener los recién nacidos y posteriormente para que nuestros hijos tengan una buena salud y crecimiento.
La herencia genética y el momento de la gestación que el bebé elige para nacer determinan, en principio, su peso y talla. Así, el tamaño de los padres influye en el peso y talla del bebé no sólo en el momento del nacimiento, sino también en su desarrollo posterior. En otras ocasiones, una enfermedad materna que no le haya permitido recibir suficiente alimento durante el embarazo o una diabetes gestacional también pueden determinar el peso y talla del bebé al nacer.
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peso del bebé[/caption]
La medición del peso y la talla son controles rutinarios que llevará a cabo tu pediatra en cada visita. Es importante no obsesionarse con estas medidas porque los picos de aumento de peso y de crecimiento no son siempre los mismos y, durante el primer año, cambian cada trimestre:
La regla general es que entre 0-12 meses se produce el mayor índice de crecimiento de toda la vida. Sin embargo, en la práctica, la realidad depara muchas sorpresas: a veces a los niños les da por aumentar 350 gramos en solo siete días y los siete siguientes ganan solo 100 gramos.
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peso del bebé[/caption]
Cuando de verdad un niño pesa poco, o aumenta muy despacio de peso, puede ser debido a varios motivos:
1. El niño no está tomando suficiente leche materna debido a varios factores, entre ellos:
La solución en estos casos no es dar directamente suplementos de leche artificial sino buscar cuál es el problema y solucionarlo: la posición adecuada, que vacíe bien un pecho antes de pasar al otro, aumentar el número y/o la duración de las tomas, no dar otros líquidos, no calmar el hambre con chupetes, etc.
2. El niño no está engordando lo suficiente debido a una enfermedad: un resfriado, fiebre, otitis, infección urinaria, diarrea. En estos casos después de la enfermedad, el niño volverá a engordar con normalidad.
3. El niño es muy bajo o muy delgado pero está sano, y seguiría siendo pequeño y/o delgado aunque lo atiborráramos de leche artificial o papillas.
4. Sólo en algunos casos muy excepcionales puede que exista un problema real para aumentar de peso debido a enfermedades relacionadas con la absorción de los alimentos por parte del bebé como la celiaquía o alguna otra enfermedad crónica, que el pediatra deberá diagnosticar y tratar. En esos caso suele notarse un frenazo tanto en el peso como en la talla.
Vía: Guía infantil y Ser padres